Yarza es

tradición renovar respecto producto .

Sobre Manu Yarza.

El producto, la cocina sin maquillaje, la sonrisa amable del camarero, los platos del día, las cartas que no abarcan más de lo que dan de sí los fogones, los guisos a fuego lento…  todo eso también me representa. Y es lo que me encuentro en Yarza, un nuevo restaurante que abrió algo más de dos meses en el barrio de Cánovas.  Al frente, Manu Yarza, un joven cocinero de 28 años que después de abandonar la carrera de veterinaria y formarse en hostelería, dio sus primeros pasos al lado de Vicente Patiño y Luis Asensio en Oleo (pidan la ensaladilla, cierren los ojos y adivinen a cuál les recuerda…) y continuó con Raúl Aleixandre, primero en Ca Sento y luego en 534. Fue también uno de los responsables de aquel Gula que tanto frecuenté antes de que lo vendiesen a Marina D’Or (ay, esa marinera…).

Manu parece tener las cosas claras. Me gusta ese mirar al pasado con respeto pero sin nostalgia y las reminiscencias a la cocina vasca que nacen de sus orígenes. Me pirra la sepia encebollada con «pelotitas», la citada ensaladilla y el el lomo bajo de vaca. Salgo con muchas ganas de volver.

Damos valor a la tradición desde el respeto al recetario, pero también nos divertimos e innovamos.

«En cuanto a la carta, el restaurante se centra en la tradición. Eso no significa que en su menú no haya innovación. De hecho, afirman con rotundidad no tener ningún miedo a las últimas tendencias del mundo gastronómico. Con todo, el valor y el respeto por el guiso, el producto fresco y los platos de toda la vida son aquí una elección voluntaria.»

Cuando la tradición y la innovación van de la mano 

Cuando la tradición y la innovación van de la mano 

Cuando la tradición y la innovación van de la mano 

Cuando la tradición y la innovación van de la mano 

Cuando la tradición y la innovación van de la mano 

Cuando la tradición y la innovación van de la mano